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Viviendo los Salmos


Viviendo los Salmos. Ánimo para toda la vida. Charles E. Swindoll nos recuerda que todos tenemos esos días cuando pequeños problemas se convierten en crisis, cuando la duda empieza a sobrepasar la fe, cuando el cansancio nos golpea y la depresión pinta el mundo de negro… El autor nos lleva durante veintiséis semanas a explorar en la Palabra, temas tales como: el miedo a lo desconocido, el desánimo y la preocupación; cómo tratar con personas difíciles, y qué hacer cuando Dios guarda silencio.

CONTENIDO
Semana 1 - El afán de la tolerancia: Salmo 1
Semana 2 - El afán del desánimo: Salmo 5
Semana 3 - El afán de sentirse abandonado: Salmo 8
Semana 4 - El afán del abatimiento: Salmo 13
Semana 5 - El afán de una integridad debilitada: Salmo 15
Semana 6 - El afán del silencio divino: Salmo 19
Semana 7 - El afán de la incertidumbre: Salmo 23
Semana 8 - El afán del maltrato: Salmo 26
Semana 9 - El afán del temor: Salmo 27
Semana 10 - El afán de la culpabilidad: Salmo 32
Semana 11 - El afán del conflicto interno: Salmos 42 y 43
Semana 12 - El afán de la debilidad personal: Salmo 46
Semana 13 - El afán de enfrentar a la gente difícil: Salmo 54
Semana 14 - El afán de la religión ritual: Salmo 63
Semana 15 - El afán del ataque del enemigo: Salmo 91
Semana 16 - El afán de la ingratitud: Salmo 100
Semana 17- El afán de una vida sin rumbo: Salmo 101
Semana 18 - El afán del dolor y el sufrimiento: Salmo 116
Semana 19 - El afán del poco entusiasmo: Salmo 119
Semana 20 - El afán de la vida familiar: Salmos 127 y 128
Semana 21 - El afán de la arrogancia impaciente: Salmo 131
Semana 22 - El afán de las consecuencias persistentes: Salmo 137
Semana 23 - El afán de la insignificancia: Salmo 139
Semana 24 - El afán de la inseguridad: Salmo 139
Semana 25 - El afán de la depresión: Salmo 142
Semana 26 - El afán de una época insípida: Salmo 149


 
INTRODUCCIÓN
Sin una canción, el día no terminaría. Sin una canción, el camino no acabaría.
Cuando las cosas se tuercen, un hombre no tiene un amigo.
Sin una canción.
He encontrado trabajo y problemas, pero,
que yo sepa, el Jordán sigue fluyendo.
Y yo voy a durar tanto como esta canción,
sonando fuerte en mi alma. 1
 
1 “Without a Song” letra y música de Edward Eliscu, William Rose y Vincent Youmans. Derechos
reservados © 1929 (derechos renovados en 1957) MillerMusic Corporation and Vincent
Youmans Co., Inc. Publicado por Miller Music Corporation por medio de un arreglo con
Vincent Youmans Co., Inc. todos los derechos de Miller Music Corporation han sido asignados
a SBK Catalogue Partnership. Todos los derechos administrados por SBK Miller
Catalogue y Vincent Youmans Co., Inc. Derechos internacionales asegurados. Hecho en los
Estados Unidos de América. Todos los derechos reservados. Utilizada con permiso.

 
Aunque esta canción fue compuesta antes de que yo naciera (lo que la hace una verdadera antigüedad), la recuerdo con frecuencia. De vez en cuando la recuerdo en el baño, antes de iniciar un día ocupado, en medio de citas de negocios, a la mitad de un día caótico y, de vez
en cuando, de regreso a casa después de un día agotador. Esa canción me relaja, como cuando se le agrega un poco de aceite al engranaje de una bicicleta y de esa forma rueda más fácilmente. Willie Nelson la grabó hace muchos años pero todavía sigo cantándola.
Sin una canción, el día no terminaría.
Sin una canción, el camino no acabaría.
Cuando las cosas se tuercen, un hombre no tiene un amigo.
Sin una canción.
Es cierto, ¿no crees? La combinación correcta de algunas palabras junto con una melodía y un ritmo, por lo general, calzan como anillo al dedo. Y debido a las presiones y las demandas que tú y yo tenemos que enfrentar diariamente, es casi imperativo escuchar una canción. No sé tú, pero la mayoría de las personas que conozco tiene que enfrentarse constantemente al trajín diario. ¿Qué clase de trajín? ¿Qué te parecen los siguientes ejemplos?

• Un ama de casa con niños que enfrenta catorce o más horas al día lidiando con el afán de acabar a tiempo las tareas, tomar decisiones, competir con voluntades firmes y completer una lista interminable de quehaceres.

• Aquel profesional que enfrenta otro tipo de afán: la gente, especialmente la gente que no está satisfecha, que prefiere gritar y demandar más que sonreír y resolver los problemas, lo cual solamente intensifica el desgaste debido a las expectativas que continúan incrementándose y la energía que continua disminuyendo.

• El chofer de camión que tiene una rutina totalmente diferente pero igualmente agotadora: el afán de los congestionamientos de tráfico, los peligros del clima, los choferes descuidados y los kilómetros monótonos.
• ¿Qué tal el afán del entrenamiento que el atleta enfrenta cada día? Horas interminables de práctica, levantamiento de pesas, trabajo al aire libre, análisis de videos, perfeccionamiento de las técnicas, competencias, lesiones, soledad, aburrimiento, agotamiento… y todo eso solamente para despertar el día siguiente y hacer lo mismo.
• ¿Y quién puede negar los requisitos agotadores del estudio? Ya sean estudiantes o maestros, ambos deben vivir el afán cíclico e interminable de la preparación diaria, las asignaciones,
ir a clases, realizar proyectos, escoger asignaturas, hacer exámenes, calificarlos y mantener la esperanza de obtener un título o un puesto.
El hecho es que el afán no va a desaparecer. El vendedor tiene que cumplir con su cuota. El artista siempre tiene que ensayar. El terapeuta siempre tiene que escuchar a cada cliente deprimido. El piloto tiene que estar frente a los controles de su nave por horas. El predicador siempre tiene que preparar su sermón. El radiodifusor no puede desobedecer el reloj, al que se debe tanto como el burócrata a la burocracia. Los días no acaban, los caminos no se detienen…¡Auxilio!
En vez de seguir aparentando inútilmente que no pasa nada y ya que no podemos evitar el afán, debemos encontrar una forma de enfrentarlo. La pregunta es ¿cómo hacerlo? La respuesta es: una canción. ¿Recuerdas la letra de la canción de Willie Nelson? “Sin una canción, el día no acabaría”. Pero no puede ser cualquier canción. Cuando hablo de una canción no me refiero a una canción disparatada y sin sentido, cantada por un grupo de chicos desubicados que gritan sin ton ni son. No me refiero a eso. Me refiero a canciones realmente antiguas. De hecho, me refiero a aquellas canciones inspiradas y compuestas por nuestro Dios y Creador. Esas canciones son las que conocemos en el libro de los Salmos.
Los salmos son canciones eternas que han dado un fruto delicioso a cada generación. Los salmos no son versos tontos sino más bien mensajes fuertes y melodiosos que hablan del afán de la vida y que fueron diseñados especialmente para ayudarnos a vivir por encima de ese afán. Exactamente, por encima del afán. Citando nuevamente al compositor: “…y yo voy a durar tanto como esta canción, sonando fuerte en mi alma”. Sinceramente, lo creo. Si no fuera así, ¿por qué entonces Dios inspiró esas composiciones antiguas? Estoy seguro de que él sabía el valor duradero de cada obra maestra musical y por lo tanto las preservó para que nos ayudaran a enfrentar el afán diario. Los salmos son un ungüento glorioso que nos permite vivir más allá de los afanes de la vida.
Podría seguir escribiendo de esto por mucho rato. De hecho, eso es exactamente lo que quiero hacer. Y ya que la Palabra de Dios estállena de esas canciones, estoy convencido de que vale la pena analizar y aplicar las palabras sabias y los principios eternos que se entrelazan por medio de los salmos.
 
Tengo una idea. Se me ocurre que para hacer que estos salmos se nos adhieran al alma, lo mejor sería no intentar digerir toda la comida de una sola vez. Los salmos son como un rico almuerzo que debe ser saboreado lentamente. Si se come muy rápido o demasiado, el resultado será contraproducente. Quisiera sugerirte que tomes tu tiempo, que leas cada sección cuidadosamente, que permitas que tu cerebro digiera cada provisión diaria lentamente y que puedas analizar estas reflexiones de manera metódica y significativa. Cantemos la canción de David cada día de la semana. Creo que estas letras nosdarán suficiente empuje para poner en práctica las verdades de estos salmos. De otra manera, nuestros largos días no acabarían y el camino monótono que tenemos por delante se haría interminable. ¡Estoy tan agradecido por estas canciones inspiradoras!
 
Entonces, empecemos. Tenemos varias semanas frente a nosotros y las canciones inspiradoras de Dios esperan que nos adueñemos de ellas. Espero que los siguientes meses de estudio y reflexión de su Palabra nos permita más que solo caminar un sendero agotador. Si mi agenda semanal funciona, tú y yo pronto estaremos viviendo los salmos diariamente.




Living the Psalms explores themes such as fear of the unknown, discouragement and concern, how to deal with difficult people, and what to do when God is silent.
Información adicional

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Autor Charles R. Swindoll
ISBN 9780311400768
Tapa Blanda
Categoría(s) Vida cristiana, Devocionales
Descripción

Detalles



Viviendo los Salmos. Ánimo para toda la vida. Charles E. Swindoll nos recuerda que todos tenemos esos días cuando pequeños problemas se convierten en crisis, cuando la duda empieza a sobrepasar la fe, cuando el cansancio nos golpea y la depresión pinta el mundo de negro… El autor nos lleva durante veintiséis semanas a explorar en la Palabra, temas tales como: el miedo a lo desconocido, el desánimo y la preocupación; cómo tratar con personas difíciles, y qué hacer cuando Dios guarda silencio.

CONTENIDO
Semana 1 - El afán de la tolerancia: Salmo 1
Semana 2 - El afán del desánimo: Salmo 5
Semana 3 - El afán de sentirse abandonado: Salmo 8
Semana 4 - El afán del abatimiento: Salmo 13
Semana 5 - El afán de una integridad debilitada: Salmo 15
Semana 6 - El afán del silencio divino: Salmo 19
Semana 7 - El afán de la incertidumbre: Salmo 23
Semana 8 - El afán del maltrato: Salmo 26
Semana 9 - El afán del temor: Salmo 27
Semana 10 - El afán de la culpabilidad: Salmo 32
Semana 11 - El afán del conflicto interno: Salmos 42 y 43
Semana 12 - El afán de la debilidad personal: Salmo 46
Semana 13 - El afán de enfrentar a la gente difícil: Salmo 54
Semana 14 - El afán de la religión ritual: Salmo 63
Semana 15 - El afán del ataque del enemigo: Salmo 91
Semana 16 - El afán de la ingratitud: Salmo 100
Semana 17- El afán de una vida sin rumbo: Salmo 101
Semana 18 - El afán del dolor y el sufrimiento: Salmo 116
Semana 19 - El afán del poco entusiasmo: Salmo 119
Semana 20 - El afán de la vida familiar: Salmos 127 y 128
Semana 21 - El afán de la arrogancia impaciente: Salmo 131
Semana 22 - El afán de las consecuencias persistentes: Salmo 137
Semana 23 - El afán de la insignificancia: Salmo 139
Semana 24 - El afán de la inseguridad: Salmo 139
Semana 25 - El afán de la depresión: Salmo 142
Semana 26 - El afán de una época insípida: Salmo 149


 
INTRODUCCIÓN
Sin una canción, el día no terminaría. Sin una canción, el camino no acabaría.
Cuando las cosas se tuercen, un hombre no tiene un amigo.
Sin una canción.
He encontrado trabajo y problemas, pero,
que yo sepa, el Jordán sigue fluyendo.
Y yo voy a durar tanto como esta canción,
sonando fuerte en mi alma. 1
 
1 “Without a Song” letra y música de Edward Eliscu, William Rose y Vincent Youmans. Derechos
reservados © 1929 (derechos renovados en 1957) MillerMusic Corporation and Vincent
Youmans Co., Inc. Publicado por Miller Music Corporation por medio de un arreglo con
Vincent Youmans Co., Inc. todos los derechos de Miller Music Corporation han sido asignados
a SBK Catalogue Partnership. Todos los derechos administrados por SBK Miller
Catalogue y Vincent Youmans Co., Inc. Derechos internacionales asegurados. Hecho en los
Estados Unidos de América. Todos los derechos reservados. Utilizada con permiso.

 
Aunque esta canción fue compuesta antes de que yo naciera (lo que la hace una verdadera antigüedad), la recuerdo con frecuencia. De vez en cuando la recuerdo en el baño, antes de iniciar un día ocupado, en medio de citas de negocios, a la mitad de un día caótico y, de vez
en cuando, de regreso a casa después de un día agotador. Esa canción me relaja, como cuando se le agrega un poco de aceite al engranaje de una bicicleta y de esa forma rueda más fácilmente. Willie Nelson la grabó hace muchos años pero todavía sigo cantándola.
Sin una canción, el día no terminaría.
Sin una canción, el camino no acabaría.
Cuando las cosas se tuercen, un hombre no tiene un amigo.
Sin una canción.
Es cierto, ¿no crees? La combinación correcta de algunas palabras junto con una melodía y un ritmo, por lo general, calzan como anillo al dedo. Y debido a las presiones y las demandas que tú y yo tenemos que enfrentar diariamente, es casi imperativo escuchar una canción. No sé tú, pero la mayoría de las personas que conozco tiene que enfrentarse constantemente al trajín diario. ¿Qué clase de trajín? ¿Qué te parecen los siguientes ejemplos?

• Un ama de casa con niños que enfrenta catorce o más horas al día lidiando con el afán de acabar a tiempo las tareas, tomar decisiones, competir con voluntades firmes y completer una lista interminable de quehaceres.

• Aquel profesional que enfrenta otro tipo de afán: la gente, especialmente la gente que no está satisfecha, que prefiere gritar y demandar más que sonreír y resolver los problemas, lo cual solamente intensifica el desgaste debido a las expectativas que continúan incrementándose y la energía que continua disminuyendo.

• El chofer de camión que tiene una rutina totalmente diferente pero igualmente agotadora: el afán de los congestionamientos de tráfico, los peligros del clima, los choferes descuidados y los kilómetros monótonos.
• ¿Qué tal el afán del entrenamiento que el atleta enfrenta cada día? Horas interminables de práctica, levantamiento de pesas, trabajo al aire libre, análisis de videos, perfeccionamiento de las técnicas, competencias, lesiones, soledad, aburrimiento, agotamiento… y todo eso solamente para despertar el día siguiente y hacer lo mismo.
• ¿Y quién puede negar los requisitos agotadores del estudio? Ya sean estudiantes o maestros, ambos deben vivir el afán cíclico e interminable de la preparación diaria, las asignaciones,
ir a clases, realizar proyectos, escoger asignaturas, hacer exámenes, calificarlos y mantener la esperanza de obtener un título o un puesto.
El hecho es que el afán no va a desaparecer. El vendedor tiene que cumplir con su cuota. El artista siempre tiene que ensayar. El terapeuta siempre tiene que escuchar a cada cliente deprimido. El piloto tiene que estar frente a los controles de su nave por horas. El predicador siempre tiene que preparar su sermón. El radiodifusor no puede desobedecer el reloj, al que se debe tanto como el burócrata a la burocracia. Los días no acaban, los caminos no se detienen…¡Auxilio!
En vez de seguir aparentando inútilmente que no pasa nada y ya que no podemos evitar el afán, debemos encontrar una forma de enfrentarlo. La pregunta es ¿cómo hacerlo? La respuesta es: una canción. ¿Recuerdas la letra de la canción de Willie Nelson? “Sin una canción, el día no acabaría”. Pero no puede ser cualquier canción. Cuando hablo de una canción no me refiero a una canción disparatada y sin sentido, cantada por un grupo de chicos desubicados que gritan sin ton ni son. No me refiero a eso. Me refiero a canciones realmente antiguas. De hecho, me refiero a aquellas canciones inspiradas y compuestas por nuestro Dios y Creador. Esas canciones son las que conocemos en el libro de los Salmos.
Los salmos son canciones eternas que han dado un fruto delicioso a cada generación. Los salmos no son versos tontos sino más bien mensajes fuertes y melodiosos que hablan del afán de la vida y que fueron diseñados especialmente para ayudarnos a vivir por encima de ese afán. Exactamente, por encima del afán. Citando nuevamente al compositor: “…y yo voy a durar tanto como esta canción, sonando fuerte en mi alma”. Sinceramente, lo creo. Si no fuera así, ¿por qué entonces Dios inspiró esas composiciones antiguas? Estoy seguro de que él sabía el valor duradero de cada obra maestra musical y por lo tanto las preservó para que nos ayudaran a enfrentar el afán diario. Los salmos son un ungüento glorioso que nos permite vivir más allá de los afanes de la vida.
Podría seguir escribiendo de esto por mucho rato. De hecho, eso es exactamente lo que quiero hacer. Y ya que la Palabra de Dios estállena de esas canciones, estoy convencido de que vale la pena analizar y aplicar las palabras sabias y los principios eternos que se entrelazan por medio de los salmos.
 
Tengo una idea. Se me ocurre que para hacer que estos salmos se nos adhieran al alma, lo mejor sería no intentar digerir toda la comida de una sola vez. Los salmos son como un rico almuerzo que debe ser saboreado lentamente. Si se come muy rápido o demasiado, el resultado será contraproducente. Quisiera sugerirte que tomes tu tiempo, que leas cada sección cuidadosamente, que permitas que tu cerebro digiera cada provisión diaria lentamente y que puedas analizar estas reflexiones de manera metódica y significativa. Cantemos la canción de David cada día de la semana. Creo que estas letras nosdarán suficiente empuje para poner en práctica las verdades de estos salmos. De otra manera, nuestros largos días no acabarían y el camino monótono que tenemos por delante se haría interminable. ¡Estoy tan agradecido por estas canciones inspiradoras!
 
Entonces, empecemos. Tenemos varias semanas frente a nosotros y las canciones inspiradoras de Dios esperan que nos adueñemos de ellas. Espero que los siguientes meses de estudio y reflexión de su Palabra nos permita más que solo caminar un sendero agotador. Si mi agenda semanal funciona, tú y yo pronto estaremos viviendo los salmos diariamente.




Living the Psalms explores themes such as fear of the unknown, discouragement and concern, how to deal with difficult people, and what to do when God is silent.
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